Doble Análisis
Lula en La Habana y Chávez Hacia su Final
El pasado 15 de enero el Presidente de Brasil, Luiz Inacio (Lula) da Silva, visitó La Habana. El anunciado propósito de su visita es algo enigmático.
La agencia británica de noticias Reuters informó que “Lula aterrizó el lunes por la noche en La Habana con líneas de crédito por hasta mil millones de dólares... en momentos en que Cuba busca modernizar su infraestructura”.
También dijo Reuters: “Lula fue recibido en el Palacio de la Revolución de La Habana por el general Raúl Castro... Diplomáticos brasileños explicaron que pretenden involucrarse más en Cuba, con la mira puesta en futuras oportunidades de inversión y negocios... Lula ofrecio a Cuba líneas de créditos por hasta mil millones de dólares para construir carreteras, importar alimentos, extraer níquel y otros proyectos ...”, dijo Reuters.
Lo enigmático del anuncio se debe a que no se ha dicho con claridad en qué consistirán esos proyectos. Aunque algunos analistas creen que seguramente tendrán algún contenido econ
ómico favorable a Cuba, hay quien pasa por alto que Lula es un aliado energético de Estados Unidos y que aunque aprovecho su visita a La Habana para conferenciar con Fidel Castro, pasada gran parte de la mañana del martes el mandatario brasileño no se reunio con Fidel, ostensiblemente por espera la decisión médica. Desde hace más de 17 meses Fidel está apartado del gobierno desde que enfermó en 2006 y transfirió el poder a su hermano Raúl.
Nuestro análisis es simple: la visita de Lula a La Habana tiene dos aspectos que son el político y el económico, y ambos apuntan hacia el final de Chávez.
Encarguémonos primero de lo que pudiera ser el principal consejo económico de la visita del estadista brasileño: la recomendación para que, con las líneas de crédito de Brasil, Cuba reconstruya urgentemente su industria azucarera con vista al desarrollo de una rica industria del etanol en la Isla para poner fin a la dependencia energética de Venezuela que ha creado Chávez con su dádiva de petróleo a bajo precio y con facilidades de pago.
Sin embargo, los errores que ha cometido Chávez pudieran haber averiado su imagen revolucionaria en La Habana donde se considera que el líder bolivariano se ha revelado como un líder revolucionario incompetente -- tanto en Venezuela, como lo evidenció el reciente triunfo del
NO en el referendo para sondear la opinión del pueblo acerca de la propuesta de reforma constitucional con la cual Chávez aspiraba a mantenerse en el poder indefinidamente, como por su fallida y descabellada pretensión de que se aceptara internacionalmente la legitimidad insurgente de la guerrilla marxista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y se le quitara la clasificación de guerrilla terrorista.
El contundente rechazo internacional a esa propuesta evidencia, (1) que desde el punto de vista político, el régimen bolivariano que Chávez preside ha perdido el respeto, no sólo de Estados Unidos de América, sino también de mucha América Latina donde antes era admirado. Hasta el Presidente socialista ecuatoriano Rafael Correa ha criticado fuertemente la propuesta del mandatario venezolano, y además la Unión Europea la rechazó de plano y (2) que la influencia de Chávez como líder revolucionario en el Nuevo Mundo ha sido reemplazada por el valor del petrodólar y el barril de petróleo venezolano que utiliza como instrumentos para penetrar y doblegar a los menesterosos gobiernos débiles de América Latina – como el de Bolivia, por ejemplo.
Podemos añadir una tercera consecuencia del grave error de Chávez relacionado con FARC: también fracasó en su pretensión de entrometerse en los asuntos internos de Colombia para subvertir al gobierno democrático del presidente Alvaro Uribe valiéndose primero de una hipócrita mediación para ganar prestigio de buen bolivariano haciendo que FARC soltara rehenes (aviesa gestión que Uribe desautorizó inmediatamente) y después con su tonta aspiración de aliarse a FARC, una vez que fuera aceptada como insurgencia legítima, para socavar al gobierno colombiano y tenerla de apoyo para concretar sus sueños de conquista territorial a costa del país limítrofe.
Parece obvio que si Cuba comenzara con el apoyo de Brasil a producir etanol para consumo interno gracias a la recuperación de sus cañaverales, repentinamente habrían cien mil barriles diarios de petróleo venezolano que no harían falta en Cuba y la isla podría producir, con apoyo técnico brasileño, todo el etanol que necesite mezclando el alcohol de caña de azúcar con gasolina refinada del petróleo importado de otras fuentes y el que produzcan los pozos cubanos aunque estos no sean los más productivos del mundo.
Después de todo, Cuba ya tiene experiencia en esto. Durante la Segunda Guerra Mundial en la isla se amplió con éxito la cuota americana de gasolina mezclándola con alcohol de caña.
No se le llamó entonces a esa mezcla etanol, sino carburante nacional y para que los motores de combustión interna automovilísticos pudieran usarla sin daño, solamente había que reemplazar las juntas de caucho y piezas plásticas que el alcohol extraído de la caña de azúcar podía corroer.
La gigantesca industria automovilística de Estados Unidos ya produce vehículos que pueden usar etanol sin daño para sus motores. Además, sin bombo ni platillos la agricultura de Estados Unidos va aumentando las cosechas de vegetales capaces de producir etanol en cantidades industriales.
Otros ven la posibilidad de que la visita de Lula tenga que ver con un acercamiento indirecto de Estados Unidos a La Habana, a cuyo gobierno el Departamento de Estado ha acusado de continuar patrocinando el terrorismo.
El régimen dictatorial comunista que ahora preside el general Raúl Castro, de 75 años, anunció en 2006 el comienzo de una amplia investigación para corregir problemas en la economía de Cuba surgidos cuando la presidía Fidel Castro.
Los expertos en asuntos cubanos interpretaron ese anuncio hecho en los comienzos del régimen raulista diciendo que podría dar lugar a una transición económica que eventualmente viabilizaría una transición política hacia otra filosofía de gobierno – la democracia inclusive con la participación política amplia y directa del pueblo cubano.
El diario Juventud Rebelde, que es la publicación oficial de la Unión de Juventudes Comunistas de Cuba, informó el año pasado que el gobierno de Raúl ha creado una comisión para realizar “un estudio imperativo” sobre las deficiencias del rígido sistema económico actual (heredado de Fidel Castro) donde el gobierno controla a más del 90 por ciento de la economía.
Eso ocurría en la isla invadida por crecientes interrogantes sobre el futuro, después que el octogenario Fidel Castro cedió en julio de 2006 el gobierno a su hermano Raúl mientras él se reponía de una operación intestinal que, según un informe oficial atribuido a médicos, fue necesario hacerle para sellarle una “hemorragia” causada por una enfermedad cuyo nombre el régimen todavía no ha dado a conocer más de 17 meses después. El propio Castro ha ordenado que su salud sea un “secreto de Estado”.
Andan ahora preguntándose en las calles de La Habana si el régimen rauliano tendrá valor para no intentar “adecuar las soluciones de estos problemas nacionales a la filosofía marxista”, sino a la realidad económica y al bienestar del pueblo. Hasta ahora casi nadie sabe el resultado oficial de la investigación de la economía que ordenó hacer Raúl Castro.


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